Tu marca vale algo. Ponle una cifra defendible
Un informe firmado, con metodología documentada, que sirve tanto para negociar una venta como para sostener el valor ante Hacienda, un banco o un juzgado.
Para qué sirve una valoración
Una marca registrada es un activo intangible, y como tal figura —o debería figurar— en el balance. El problema es que, a diferencia de una nave o una máquina, no tiene un precio de mercado que se pueda consultar. Cuando hace falta uno, hay que estimarlo con un método que resista el escrutinio de quien lo va a revisar.
Ese escrutinio llega en situaciones concretas: una compraventa en la que las partes discuten el precio, un traspaso de activos entre sociedades vinculadas donde Hacienda exige valor de mercado, una operación financiera en la que la marca se ofrece como aval o garantía, una tasación ante un órgano judicial, o la presentación de cuentas ante la Agencia Tributaria, la Seguridad Social o el Fondo de Garantía Salarial.
En todos esos casos la cifra importa menos que su justificación. Un número sin método detrás no sostiene una posición; un informe que explica de dónde sale cada euro, sí.
Cuándo se necesita
Compraventa y cesión
Para fijar el precio de salida en una negociación, o para contrastar el que te ofrecen. Es lo que distingue una cifra pensada de una puesta a ojo.
Operaciones societarias y fiscales
Traspasos entre sociedades vinculadas, aportaciones no dinerarias, reestructuraciones. Hacienda exige valor de mercado y pide justificarlo.
Avales y garantías
La propiedad industrial puede pignorarse y ofrecerse como garantía en operaciones de financiación. La entidad va a pedir un informe.
Cómo se valora una marca
Enfoque de mercado
Qué se ha pagado por activos comparables. Mide el valor actual de los beneficios futuros a partir del consenso que otros han alcanzado en operaciones equivalentes.
Enfoque de coste
Cuánto costaría reemplazar la marca desde cero: registro, construcción de notoriedad e inversión publicitaria. También llamado coste de reposición.
Enfoque de ingresos
Qué ingresos genera o puede generar la marca, atendiendo a su cuantía, a la duración del flujo y al riesgo asociado a que se mantenga.
Ahorro de regalías
Qué habría que pagar por licenciar una marca equivalente si no fuera tuya. Es el método más habitual en marcas con explotación acreditada.
La elección del método no es indiferente
Cada enfoque puede arrojar cifras muy distintas sobre el mismo activo, y no todos encajan en todos los casos. La metodología adecuada depende del tipo de activo, del propósito de la valoración y de los datos disponibles. Elegirla bien —y dejar constancia de por qué se ha elegido— es la parte del informe que sostiene el resultado cuando alguien lo pone en duda.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto cuesta una valoración y cuánto tarda?
No damos una tarifa cerrada porque no hay dos encargos iguales. El trabajo depende del número de activos, de los territorios y clases implicados, de la información económica disponible y del propósito del informe: no cuesta lo mismo una estimación para negociar una venta que un informe destinado a sostener un valor ante un juzgado. Cuéntanos qué necesitas y para qué, y te pasamos presupuesto cerrado y plazo antes de empezar.
¿Sirve la valoración ante Hacienda o un juzgado?
Sí, y es uno de sus usos más frecuentes. El informe se emite firmado y con la metodología documentada, de forma que pueda presentarse ante la Agencia Tributaria, la Seguridad Social, el Fondo de Garantía Salarial o un órgano judicial. También sirve para justificar el precio de operaciones entre sociedades vinculadas, donde Hacienda exige valor de mercado.
¿Qué necesitáis para valorar una marca?
Los datos registrales del activo —número de expediente, clases, territorios y antigüedad— y la información económica asociada: facturación vinculada a la marca, inversión publicitaria, contratos de licencia si los hay y presencia en el mercado. Cuanta más información económica haya, más ajustada resulta la estimación.
¿Se puede valorar una marca que no está en uso?
Sí, aunque la horquilla es más amplia. Sin flujo de ingresos asociado, la valoración se apoya sobre todo en el enfoque de mercado y en el de coste de reposición: qué han pagado otros por activos comparables y qué costaría construir desde cero una marca equivalente, incluyendo el tiempo de antigüedad que no se puede comprar.
¿Y una cartera entera?
Es un encargo habitual. Valorar una cartera no es sumar valoraciones individuales: hay solapamientos entre clases y territorios, activos que sostienen a otros y registros defensivos que aportan poco por sí solos pero protegen el conjunto. Ese análisis es parte del trabajo.
¿Qué diferencia hay entre valoración y precio de venta?
La valoración es una estimación razonada y documentada; el precio es lo que alguien acaba pagando. Sirven para cosas distintas: la primera sostiene una posición ante un tercero —Hacienda, un juez, un banco—, la segunda se negocia. Ahora bien, llegar a una negociación con una valoración en la mano cambia bastante el punto de partida.
Cuéntanos qué quieres valorar
Con el número de expediente y para qué necesitas la valoración podemos decirte qué método encaja y qué información hará falta.
